La vuelta al lago General Carrera parte 1
Del blog de la no tan turista.
Soy Isa y la idea de este menjunje de palabras es contarte un poco de la región de Aysén y la Patagonia Austral norte (desde Puerto Montt hasta Villa O’Higgins).
Para los incrédulos, sepan que no soy la dueña del boliche y a mi me invitaron a escribir sobre mis viajes, experiencia y amor por la Patagonia, con el único objetivo de que mis cuentos te den ganas de venir a conocer esta tierra de gauchos, corderos y mucho, pero mucho chamamé.
Así fue que me convencieron a mí… después de un intenso carrete bailado al ritmo de un canto desconocido, bien afirmada de la cintura, no me pude resistir.
Había ido muchos años atrás a Coyhaique, una invitación de mi madre, que por ser aguja vendiendo había ganado un premio en la oficina. La cosa es que la señora y sus intensos ronquidos no me dejó dormir ninguna de las noches que tan cómodamente debía pasar en el hotel (ni las vecinas de dormitorio cerraron ojo).
Entonces mis paseos por la capital regional fueron básicamente durmiendo y abriendo un ojo en cada parada. En consecuencia, no recordaba más que un almuerzo con cordero parado en alguna estancia que no he vuelto a pisar.
Partimos
Así que compré boletos a Balmaceda, mismo aeropuerto al que tu debes indicar como destino… y partí con mi maletita al encuentro de este personaje y su región. No creas que yo me fui sin haber hecho alguna búsqueda con mr google y venía con mis planes medio dibujados.
Probablemente al igual que tú, tenía en mi lista las Capillas de mármol, Laguna San Rafael, Cerro Castillo, Ventisquero Queulat y tantos más. Sin embargo, el patagón porfiado, tenía sus propios planes, rutas y picadas que obviamente fueron tanto mejor que lo que había planeado yo.
La suerte que tienes es que esa ruta aquí en Turismo Baguales está disponible y te aseguro que no te vas a arrepentir.
Nosotros partimos por Coyhaique porque había que llenar de combustible la camioneta, pero desde hace un par de años, puedes comenzar yendo directo a Cerro Castillo. El camino es de paisajes increíbles con montañas llenas de árboles y nieve dependiendo en la fecha en la que vas.
En octubre de ese año, aún quedaba nieve y el cielo estaba completamente azul. Ni una sola nube que pudiera atisbar cambio de clima. La suerte del turista! Dijo el patagón. Yo en en llamas me bajé a medio camino a pasear por la nieve.
En la ruta a Castillo, puedes parar en distintos miradores, es un Parque Nacional, por lo que debes tener mucho respeto con la flora y la fauna, y si tienes tanta suerte como yo, podrás ver huemules pastando a orillas de la ruta, tal vez se cruce alguno, por lo que siempre debes transitar a la velocidad reglamentaria y poniendo atención. ¡Viniste a pasear! Empápate del paisaje.
Para y mira la Laguna Chiguay. Formada por procesos glaciares, es refugio natural para aves acuáticas y especies endémicas de la región, es muy linda, pero con los años ha ido disminuyendo de manera importante en su tamaño.
Kilómetros después, tras ingresar al parque, el camino se vuelve aún más imponente, rodeado de montañas, ríos, infinitos colores texturas hasta llegar al Portezuelo Ibáñez, el lugar más alto del camino. Donde comienzas a descender hacia cerro Castillo. También puedes detenerte ahí y ver cómo ha cambiado el paisaje.
Luego, antes de comenzar a bajar por la Cuesta del diablo, puedes parar en el mirador y sacar la mejor foto del Valle. Unas cuantas curvas más abajo ya estás pronto a llegar a la Villa Cerro Castillo y la montaña que le da su nombre se muestra a tu derecha imponente y grandiosa.
En la Villa encuentras una Copec para repostar, varios cafecitos, restaurantes y kioscos donde podrás comer algo y si tienes suerte ver a las artesanas de la Villa en la Plaza del Pionero. Yo te recomiendo buscar el Café Campesino, donde sí o sí, tendrás café en grano, desayuno, almuerzo y cena. Platos abundantes y muy ricos.
En la Villa puedes quedarte a dormir en alguno de los hostales, camping o Airbnb disponibles, o seguir de largo, dependiendo de si vas a hacer el trekking a la Laguna Cerro Castillo.
Turismo Baguales ofrece ambas opciones, dependerá de tu estado físico y disposición a caminar. En mi caso, con buen sobrepeso, subí quejándome como ese reel que has visto mil veces, pero al llegar valió 100% cada desmadre y maldición que mandé en el camino. Lo importante es ir a tu ritmo, disfrutando y con la meta en frente.
Si no quieres subir a la punta del cerro, aquí no juzgamos. ¡Hay más opciones! Puedes hacer una caminata muy tranquila al paredón de las manos, donde verás pinturas rupestres de hace miles de años y conectar con quienes vivieron en estos inhóspitos territorios cuando el hielo cubría todo a tu alrededor.
También está disponible el museo de la escuela de la Villa, construida en 1955 y que contiene la historia local y cuenta con colecciones arqueológicas, paleontológicas. Ahí no te pierdas de mirar desde la altura el imperdible Río Ibañez, en su camino al General Carrera.
Independiente de si decides quedarte, no pases de largo en Cerro Castillo, parte de viajar en la Patagonia es entender a su gente, compartir con ellos y por supuesto disfrutar de los paisajes y vistas increíbles.
Como ya me alargué mucho, te sigo contando en otro post, para dónde me fui, qué vi y qué hice.
Pero si con este poquito del viaje ya te convencí, puedes contactar por WhatsApp a la agencia y ellos te organizarán un viaje especial para ti. Yo ya estoy planeando el próximo.
¡Nos vemos!


Comentarios